Escapadas a destinos solitarios y naturales en la Provincia de Buenos Aires

(Nota publicada en el diario La Nación, con un segmento especial sobre Villa Lía)

Por Leandro Vesco

Los caminos solitarios de la provincia de Buenos Aires tienen el encanto de la tierra prometida. Existe un mapa con venas de tierra que conducen a destinos apartados donde la vida se desarrolla en calma con señales y códigos propios que se modelan con los tiempos de la naturaleza. El receso de invierno, bajo pandemia y con protocolos, invita a decidir y elegir destinos donde se privilegian dos cosas: el aire libre y la baja concentración de gente. El mapa bonaerense es rico en propuestas que las aseguran.

Las escapadas son una manera de viajar perfecta para esta época. Distancias cortas, viajes seguros donde además se agrega la necesaria dosis de aventura al recorrer caminos rurales o rutas poco transitadas. Al final del camino: la libertad de disfrutar de espacios naturales donde además se agrega un factor no menos importante: la posibilidad de hacer base en un pueblo pero poder conocer otros puntos con viajes cortos y la gastronomía criollo, hecha con productos del territorio. Recuperar algo de lo mucho perdido, y reencontrarnos con nosotros mismos y con nuestra familia.

La Aguada, Villa Lía

Se conoce a Villa Lía como uno de los pueblos más bonitos y tranquilos de la campiña arequeña. Sus calles arboladas, la amabilidad de sus habitantes, el lento desarrollo de los quehaceres cotidianos, los niños en bicicletas, las puertas abiertas, dan señales de estar en el lugar indicado para hacer la escapada perfecta. Los vecinos que saludan al visitante es la mejor bienvenida.

La Aguada es una granja de 10 hectáreas con vista a campo abierto, que permite en su amplitud y vista al horizonte encontrar el descanso y la desconexión”, asegura Mariana Gayoso, dueña del emprendimiento. ¿Cómo mensurar la belleza? Se puede comenzar con enumerar los diferentes rincones que la completan. El complejo, a pocas cuadras del centro del pueblo, cuenta con seis cabañas diferentes, cuatro son familiares para cinco o seis personas y dos son dobles. Recoletas burbujas con parrilla y equipadas con todas las comodidades. Una laguna de dos hectáreas ofrece un espectáculo de irreversible encanto. Una huerta orgánica, juegos de plaza, voley, fútbol, animales de granja, senderos y bicicletas para pasear por el predio y por las pintorescas calles de la localidad mínima.

“La laguna es el atractivo principal del paisaje ya que diferentes especies de aves nativas nos visitan”, afirma Gayoso. Unas piraguas en la orilla, invitan a recorrerla, remando con pausa para avistar las aves que la disfrutan. “Es aconsejable contemplar las hermosas puestas de sol en el ancho horizonte desde el puente que decora la laguna”, sugiere.

Por las noches, la propia quietud del campo, recrea una acompasada sinfonía de silencios interrumpida por los ladridos de algún perro lejano o por el lenguaje callado de la brisa rural. “La distante distribución de las cabañas permite tener la privacidad adecuada que pretende un turista en época de pandemia”, afirma Gayoso. Villa Lía es un pueblo hermoso para caminarlo, pero también para disfrutar de comidas típicas criollas. “Las Argibay” es un restaurante de culto para los amantes de los sabores caseros y tradicionales. Se accede a Villa Lía por la ruta 41, y hay que seguir hasta el km 291.

Fuente: lanacion.com
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