Una egresada de la UNNOBA Pergamino entre los científicos que diseñaron el método para detectar coronavirus

La mayoría de los medios de comunicación a nivel nacional se hicieron eco ayer de una noticia relacionada a la creación de un método científico que permite detectar coronavirus en menos de 60 minutos. Se trata de un kit portátil desarrollado por cinco científicos argentinos, entre ellos, Lucía Curti, una becaria del Conicet oriunda de Caleufú.

«Lucía hizo primaria y secundaria en Caleufú y la secundaria en Pergamino, donde se recibió de Licenciada en Genética. Luego hizo la tesis y empezó a trabajar con el biólogo Federico Pereyra Bonnet y otra chica más. Hicieron ciencia básica en el Hospital Italiano y después, ya en el Conicet, crearon un startup junto con un emprendedor y viajaron a Estados Unidos tras conseguir el apoyo de un inversor», contó Ricardo Curti, padre de la científica pampeana. Caspr Biotech es el nombre de la startup que desarrolló el método que consta de una tirita, similar a la que se utiliza para los test de embarazos, que se puede configurar para detectar distintas enfermedades infecciosas como dengue o coronavirus. «En Estados Unidos se capacitaron e hicieron contactos y, al volver, empezaron a trabajar con casos de dengue en Misiones. Cuando apareció el coronavirus, investigaron el caso y lograron armar un prototipo», explicó.
Curti contó que al terminar la secundaria ya tenía decidido ser científica. «Siempre le gustó, en el secundario tenía una orientación en Ciencias Naturales y le apasionaba tanto que un día se apareció con una pareja de hamsters para hacer experimentos, nos volvía locos con todo eso», recordó. Además, contó que la joven se decidió por hacer su licenciatura en la Universidad del Noroeste de la Provincia de Buenos Aires (Unnoba), en Pergamino.

Desarraigo.
Consultado por la etapa universitaria, Curti recordó que a Lucía le costó dejar su Caleufú natal: «Sufrió un poquito el desarraigo porque se fue a los 18 años y le alquilamos un departamento, no fue fácil salir de un pueblo de 2.500 habitantes». Sin embargo, con el paso del tiempo se acostumbró. «Lucía es una chica sociable, siempre le decimos que es como la canción de Roberto Carlos, que tiene un millón de amigos. Es que cuando íbamos a visitarla y caminábamos por la peatonal la conocía todo el mundo», expresó.
Desde hace un año y medio la joven vive en la Ciudad de Buenos Aires, aunque suele viajar a Caleufú y también a Pergamino, donde vive su hermana contadora.
Actualmente Lucía es becaria del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), donde realiza un doctorado en Genética. Además de reafirmar la pasión de Lucía, su padre contó que ella es consciente de lo que significa ser científica en la Argentina. «Ella tiene muy clara la situación, que ser científico acá no es tener dinero, pero le gusta lo que hace», aseveró. Agregó además que «a veces reniega y tratamos de contenerla porque es difícil hacer ciencia en el país», y que «es muy distinto a otros lugares como EE.UU., adonde viajó y se quería traer todo lo que descartaban porque en Argentina le servía para hacer investigaciones».

Orgullo.
Durante la entrevista con un cronista de este diario, el padre de la joven manifestó el orgullo que siente por los logros de Lucía. «Estamos muy satisfechos tanto por ella como por nuestra otra hija, que es contadora. Siempre les exigimos un poquito más, a lo mejor con una crianza a la antigua, pero lo importante es que desde el primer día le gusta la ciencia y siempre busca más», cerró Curti.
El prototipo nació a partir de Caspr Biotech, una empresa de base tecnológica y gestión privada. Además de la científica pampeana, el proyecto está integrado por Franco Gotilla (economista), Carla Giménez y Federico Pereyra Bonnet, todos científicos del Conicet. Como el proyecto está en fase de prototipo, es Gotilla el encargado de la difícil tarea de atraer inversores que financien la puesta en marcha.
El kit llega en un momento en el que producto de Coronavirus murieron más de 1.300 personas y sería de gran ayuda para detectar casos en fase ventana, es decir, cuando el virus está, pero no manifiesta síntomas. La rapidez de la detección ayudaría a evitar que se propague la enfermedad.

Fuente: La Arena

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