Sin la despedida esperada, Juan Marcos Esperón dio su última misa

Llegó a nuestra ciudad con aires de cambio y renovación, pero nunca logró los objetivos deseados. Fueron meses de una espera interminable que solo produjo deserción en los fieles y malestar en una cultura que poco tiende a aceptar giros bruscos.

La renuncia del Monseñor Sarlinga tampoco fue en colaboración con su labor, ya que su relación era muy estrecha y en repetidas ocasiones visitó al padre Esperón.

Así mismo, las versiones de la nueva designación que dejaba afuera a Juan Marcos aumentaban, pero desde la iglesia no había comunicados oficiales. En los últimos días, mientras se buscaba la palabra del cura párroco para confirmar la noticia, se nos informó que el Obispo diocesano, Monseñor Pedro Laxague, había prohibido dar notas a los medios “para cuidar el orden”. Ante esto, el enojo de algunos vecinos quedó de manifiesto en los mismos medios de comunicación.

Luego de idas y vueltas, prohibiciones de por medio y días de tensión, anoche el padre Juan Marcos Esperón dio su última misa ante una concurrida parroquia San Antonio.

Aunque no dio ningún mensaje final sobre su salida al frente de la iglesia, Esperón también esquivó a los medios de comunicación luego de saludar a los fieles.

En su última homilía, Esperón se refirió a la parábola de la higuera estéril del evangelio de San Lucas, donde allí menciona que «Un hombre tenía una higuera plantada en su viñedo, pero cuando fue a buscar fruto en ella, no encontró nada. Así que le dijo al viñador: “Mira, ya hace tres años que vengo a buscar fruto en esta higuera, y no he encontrado nada. ¡Córtala! ¿Para qué ha de ocupar terreno?”».

Pocos frutos, ¿fue eso lo que dejó al padre Juan Marcos fuera de la iglesia San Antonio? ¿Tendrá otra oportunidad en su nuevo destino?. Eso deseamos.

 

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