Pulperías de antes y alfajores de ahora en los pagos de Areco

Para una escapada muy tradicional, cuatro recomendaciones gastronómicas de lo más gauchas.

A sólo 110 kilómetros de Buenos Aires por la ruta 8, San Antonio de Areco es un clásico destino de escapadas por el fin de semana. Aquí, una breve guía con recomendaciones gastronómicas para disfrutar en el tradicional bastión gauchesco bonaerense.

Los mejores alfajores

Hace 37 años, los maestros Carlos y Teresa Gabba decidieron hacer alfajores para vender a los pocos turistas que llegaban a San Antonio de Areco. “Visitaban el Museo Güiraldes, la platería Dragui y luego no tenían nada para llevarse: entonces pensamos en un alfajor con un baño de chocolate amargo que fuera realmente rico, con cacao en serio”, cuenta Carlos, que actualmente va a la fábrica de La Olla de Cobre sólo para supervisar y delegó el manejo en su hijo Agustín.

Al principio cocinaban en la casa y luego llevaban su producción a la pequeña fábrica artesanal mientras continuaban con la docencia. Los micros paraban y Gabba les ofrecía chocolate caliente y una visita guiada.

Los alfajores de La Olla de Cobre de Areco son inolvidables. Señores alfajores de 55 gramos con dos tapitas de masa semigorditas de harina tradicional, manteca, azúcar y huevo a la vieja usanza, una buena capa de relleno de dulce de leche y abundante chocolate semiamargo como cobertura.

Las máquinas realizan la fusión, el refinado, concado, desodorizado y templado del chocolate, el leit motiv de La Olla de Cobre, que también vende bombones y huevos de Pascua. El proceso empieza desde el licor de cacao o nibs (pedacitos de grano de cacao ya procesado, pelado, molido y tostado que se importa de Ecuador y Brasil). El concado es el proceso de batido del chocolate que le da la terminación; cuanto mayor refinado y concado, más delicado. “Existe una granulometría que mide la textura, si tiene más de x cantidad de micrones lo ponés y en la boca y es áspero. Cuando se termina de refinar y concar estos cristalitos se rompen hasta llegar a un punto que en la boca ya no se sienten”, concluye el maestro chocolatero.

La Olla de Cobre:Matheu 433, Tel. (02326) 453105. De 10 a 13 y de 15 a 19, martes cerrado. 24 variedades de chocolates y bombones de chocolate amargo, con leche, y blanco con almendras, pistachos, maníes, crocantes, cereales, rellenos con pasas e uva al rhum, pasta marroc, a $ 700 el kilo. Alfajores, $ 17 cada uno.

Una zamba como las de antes

El Boliche de Bessonart, atendido por Augusto y Geraldina Bessonart, parece tomado de Don Segundo Sombra, con su estructura de vieja pulpería de más de 200 años y su atmósfera particular donde conviven familias y jóvenes, turistas y arequeros: se reparten y amontonan las distintas generaciones según el horario.

Desde afuera la esquina presenta una cierta inclinación en la pared y al ingresar puede verse el techo original y los dos salones restaurados, concienzudo trabajo realizado durante dos años. No busque variedad: acá se viene a comer la picada de queso de campo, salame y jamón crudo, los sándwiches de crudo y queso, las empanadas y el Fernet con Pepsi, distintivo de la casa. Se sirve más de la mitad de la gaseosa de botella de vidrio en el vaso de trago largo y el resto de la botella se rellena con Fernet Branca. Entonces se mezcla el líquido de la botella y se sirve un poco. Y después otro. Al final son casi dos vasos completos.

En la puerta hay un palenque: los días de desfile y fiesta hasta los gauchos atan el caballo y desensillan para tomar un trago y seguir.

Sobre una de las paredes se encuentra enmarcado el poema “Sé hospitalario”, de Ricardo Güiraldes: Cuando el forastero harto de camino ponga en tu población su mirada como un cuerpo en los pellones del recado tendido en el campo, espéralo más allá del umbral de tu casa chata y fresca y ofrécele tu mano como un pregusto de abrigo.

Parece que todos lo leyeron aquí al poeta de Areco que vivió la mayor parte de su vida en el exterior. Porque es cierto que el viajero se siente atendido como un rey. Y cuando se va lleva consigo “el regalo de tu hermandad que mejora al hombre”.

El Boliche de Bessonart: Zapiola y Segundo Sombra. Tel. (02325)15655600, bolichebessonart@hotmail.com. Abre de miércoles a lunes. Picada completa para dos personas con fiambres de Mercedes, Fernet con cola; sándwiches de jamón crudo y salame. Café con pastelitos de La Mitre o alfajores de La Olla de Cobre por la tarde.

La bravura de las copas

Al entrar al bar San Martín el piso de pinotea cruje y las caras amigas y no tanto se dan vuelta para mirar sin disimulo. Telarañas, barra difícil para entrarle, mucho vaso de vino Crotta de damajuana y mesas de fórmica: Carlos Álvarez heredó el negocio de su padre y se quedó sin modificar nada de nada.

Bar de parroquianos en serio, no se ven muchas mujeres acodadas en las mesas y mucho menos en la barra del San Martín. En cambio, a Los Principios, clásico almacén de ramos generales con despacho de bebidas, escenario de numerosas películas, sí llega un poco de todo: turistas y locales se dan cita en la barra que conserva, en desuso, el estaño y el pico de cisne. Para compartir una cerveza de litro, un vaso de vino, caña o ginebra, comer un pedazo de queso pesado en balanza mientras la vista se pasea por las láminas ajadas del calendario de Alpargatas ilustrado por Florencio Molina Campos o las cientos de botellas antiguas que hoy son parte de la decoración.

Bar San Martín: Moreno y Alvear, sin teléfono. Abre de 8 a 20 todos los días pero no es tan exacto porque depende exclusivamente de su dueño.

Los Principios: Moreno y Mitre, Tel. 02326 456874. Abre de 8.30 a 13 y de 16 a 21.30 de lunes a domingos al mediodía.

Antigüedades hasta el techo

En la ochava de Arellano y Don Segundo Sombra se puede comer o tomar algo y darse una vuelta por el pasado. Comprado por el coleccionista de antigüedades Arturo Figueroa, este almacén de ramos generales fue restaurado durante dos años -su fachada data de 1860-. Hoy exhibe los muebles de época, la barra de estaño con cisne de agua, la antigua chopera, la colección de carteles antiguos como el de la Hesperidina, la primera marca que aparece en los registros nacionales, y los sifones de colores iluminados en las estanterías, la caja registradora y otras antigüedades que también se venden.

Posee la magia de una pulpería antigua y tiene picadas con productos de la zona, parrilla, pastas, cava de vinos. También hay platos criollos, pastelería y tragos. Funciona todo el día.

La esquina de Merti: Arellano 147, San Antonio de Areco. Tel. 02326-456705, informes@esquinademerti.com.ar. Almuerzo desde $ 250 sin bebidas.

Fuente: La Nación Turismo

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