Padre Roberto Amondarain: 50 años de entrega y servicio

Reconocido por el ejemplo de vida, testimonio y cercanía con la gente, este sábado se celebró en la Sociedad Española, 50 años de servicio del Padre Roberto Amondarain.

En el marco del festejo, Amondarain fue declarado Ciudadano Ilustre por el Honorable Concejo Deliberante, representado por Nicolás Marinkovic y Estela Lennon.

Agradecido a todos lo que llegaron hasta el lugar, el padre saludó a todos los presentes acercándose a las mesas, pasando un momento junto a ellos: “Me decían ‘usted me casó’“.

“En cuanto a la vida de párroco hice todo: Bautismo, primera comunión, confirmación, matrimonio y algunos de los que están acá -invitados a la celebración- recibieron esa gracia del cura párroco que se preocupa de ellos”, decía Amondarain.

Según el testimonio de los propios vecinos, reconocían la cercanía del padre en la vida personal y familiar de cada uno de ellos, a lo que él mismo confirmaba: “Sobre todo en el dolor, en la enfermedad”, destacando el rol del sacerdote: “Fortalecer, animar, dar coraje”.

Amondarain llegó en octubre del año 1966, enviado por el obispo Ponce de León. Unos meses después, en febrero precisamente, perdió a su hermano, su cuñada y sus dos sobrinas en un accidente; al poco tiempo también falleció su madre. Cinco familiares en dos años, relataba para este medio. “La gente solidaria, me acompañó y me dio ganas de seguir viviendo y trabajando”, dijo.

El agasajo fue organizado por el padre Fernando Crevatín y un grupo extraordinario de colaborares que no quisieron quedarse afuera de la celebración para honrar la vida de Roberto Amondarain.

Luego del almuerzo Mirta cordoni, una representante de Ascensión,  dirigió una palabras seguido de Guillermo Guevara y también cantó en la celebración Florencia Sciarra. Más tarde, habló el padre Roberto, donde destacó el rol de los párrocos, agradeció y recordó lo que siempre dice: que seamos buenos “de la puerta para afuera”.

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UN POCO MÁS DE HISTORIA

Roberto Teodoro Amondarain es descendiente de vascos españoles, nació el 2 de noviembre de 1928 en la ciudad de Pergamino. Es hijo de Teodoro Amondarain y María Luisa Rocca; tuvo dos hermanos: Mario Ignacio y Marta Rosa, los dos fallecidos. Cursó los estudios primarios en el Colegio de los Sagrados Corazones, de Junin. Su padre -médico- falleció muy joven cuando Roberto tenía solo 7 años. Su tío, Párroco de la Merced de Pergamino tuvo una gran influencia en su formación y vocación.

 

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