La pareja de San Antonio de Areco que cambió el campo de soja por la producción sustentable en Misiones

(Por Mónica Gómez)

La tierra te llama. Es como si, susurrando, llegará a cada fibra de tu cuerpo, como si las manos tuvieran sed de trabajo y esa necesidad de conexión sea la transformación hacia un mundo mejor. Coincidir en estos ideales con la persona indicada misteriosamente, se potencia en acción.

Pilar Ermilio Páez y Nicolás García proyectaron sus anhelos desde chicos. Con el paso de los años volvieron a encontrarse, ambos son oriundos de la tradicionalista San Antonio de Areco en la provincia de Buenos Aires y crecieron rodeados de tierras sembradas. Por elección tomaron las riendas de su vida y, juntos, son quienes llevan adelante el proyecto de eco-turísmo llamado “La Crianza”, en la soñada localidad de El Soberbio, Misiones.

Este espacio, en el medio del monte misionero, es una experiencia agroecológica que se plantea como un proyecto cultural de cara al encuentro con la comunidad.

“Llegamos a la ciudad hace un año y medio. Los dos viajamos por varios lugares de la Argentina por cuestiones laborales y así conocimos el país. Cuando llegó la pandemia volvimos a nuestro pueblo y nos reencontramos. Desde ahí nos pusimos en la búsqueda de un lugar así, conectados con la naturaleza y donde pudiéramos autosustentarnos”, comenta ella con entusiasmo.

Pilar es abogada, tiene una sonrisa dulce y una empatía que se percibe en la mirada.  Batalla por las causas sociales de las mujeres invisibilizadas, es una idealista. Desde su formación se dedicó a la protección de los derechos humanos y ambientales: “De a poquito estamos dándole forma a lo que venimos sembrando desde adentro nuestro. Viví en Salta donde trabajé en una ONG, parte de mi corazón está allí, y esa experiencia me da la capacidad de replicar aquí los espacios socio comunitarios para que la reciprocidad con los vecinos sea en el día a día”, cuenta ella.

Unos amigos les dijeron que en esta zona se vendían chacras baratas; cuando llegaron quedaron fascinados con el lugar. Es muy común la comercialización de las tierras por redes sociales. “Cuando vimos los precios y las fotos en Facebook no podíamos creer los lugares impresionantes que se vendían, por un costo tan bajo. Creo que en pocas partes del país compras un terreno con ese dinero”, comenta Nicolás. Así relata esta pareja treintañera la búsqueda del lote de tierra para comenzar el sueño de su vida.

Foto: www.semanarioextra.com.ar

Hace 7 años que Nicolás comprende el campo desde una mirada más amigable con el medio ambiente. En su ciudad natal, él ya contaba con una producción de características agroecológicas: “Orgánico”, almacén donde comercializaba las verduras bajo ese  lineamiento sustentable. “Al proyecto le iba bien, se expandió y teníamos una sucursal en Capital con la venta de bolsones. Hasta trabajaba en conjunto con la UTT (Unión de Trabajadores de la Tierra), pero sentí que ese no era el lugar ni lo que quería encarar para toda la vida, valoré más la necesidad de estar estar bien”, reconoce.

El trabajo con la tierra es una cuestión sensorial, reconocer lo que te demanda y trabajarlo es también ser parte del territorio. Como nuevos vecinos en la comunidad, esta pareja trabaja sus acciones con el fin social. “Trabajé dos años en un campo en Areco sembrando soja, maíz y trigo: ahí me empecé a dar cuenta del mal que le estábamos haciendo a la tierra, la destruíamos: hoy veo otra alternativa de la mano de la agroecología”, comenta Nico.

Ellos, son dos chicos jóvenes que como muchos de su generación están pendientes y proyectan un modo de vida más sustentable donde la urbanización no sea el único planeamiento del futuro.

Y continúa: “Llegamos con algunos conocimientos sobre agroecología, pero nos encontramos en un lugar donde aprendemos de los vecinos y nos vamos nutriendo. La agrofloresta es un sistema que aprendimos acá sobre naturaleza, ecosistema y ambiente, desde una mirada más conectada con lo local. Generamos un intercambio de saberes, entre los de ellos y los nuestros”. La agrofloresta es un sistema productivo diversificado, amigable con el medio ambiente que da excelentes resultados. Se orienta a la regeneración del suelo, otorgando fertilidad y así producir de manera sostenible y abundante.

Un proyecto juntos

Bajo lemas como “teniendo lazos o somos comunidad» esta pareja presenta en Instagram la experiencia que muestra los fundamentos que conforman la filosofía de “La Crianza”, que abarca al turismo, el voluntariado, la agroecología y el trabajo con la comunidad.

Este proyecto se encuentra próximo al Parque provincial Moconá que está dentro de la Reserva Biosfera Yabotí, ubicado en la región centro en el municipio de San Pedro, Misiones. Su principal atractivo son los Saltos de Moconá, espectáculo único que se debe a una falla geológica que desencadena saltos de agua que tienen un promedio de entre 3 y 4 mts de altura y van en paralelo al río Uruguay. El acceso al parque depende de la altura del arroyo Yabotí que cambia a diario.

Desde ese lugar ellos generaron un proyecto para acercarse a la gente y brindarle un lugar comunitario y social que transforme la realidad local. “Estamos construyendo una cabaña que se suma a la chacra donde vivimos y recibimos a los turistas hoy, para que, así, más personas se acerquen a la producción agroecológica y vivan la experiencia”, informa Pilar.

Foto: www.semanarioextra.com.ar

Una de las propuestas que se pueden encontrar en esta chacra es la del voluntariado: de esta forma se suman jóvenes con los mismos ideales, ganas de aprender y trabajar sobre la tierra. Además, esta pareja son guardianes de una reserva ecológica de monte nativo en donde incitan a los visitantes a recorrer y valorar el espacio.

Ellos también elaboran productos regionales. “Cuando vienen nuestros amigos o la familia no pueden creer el lugar que tenemos y las capacidades del proyecto. Aún se puede tener un espacio de tierra del cual vivir. Este es un puntapié inicial, planteado para contagiar y mantener una reciprocidad con los vecinos y para que quienes nos visiten vengan y se lleven la idea de vivir en armonía con la naturaleza, la posibilidad de vivir de la tierra”, comenta Pilar y continua Nicolas: “acá nos veo perfecto, cada vez que volvemos de viaje sentimos que lo confirmarnos, que La Crianza es nuestro hogar. Este es el camino  que deseo para nosotros y nuestra futura familia”, concluye Nicolás con esperanza.

Fuente: www.semanarioextra.com.ar

Datos útiles

Instagram: @chacralacrianza

Ubicación: El Soberbio Misiones

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