La docencia: el arte de educar y formar generaciones

Este lunes 11 de septiembre se celebró el Día del Maestro en todo el país. La fecha, es un homenaje “al padre del aula”, Domingo Faustino Sarmiento, en el aniversario de su fallecimiento. Así quedó establecido en la Conferencia Interamericana de Educación que se celebró en Panamá en 1943.

A ellos, los que son no solo maestros, sino que a veces hacen el papel de padres y madres, consejeros, amigos y compinches. Los que van hasta la escuela en auto, colectivos, moto, bicicleta, caminando o a caballo. En su día, los honramos.

“No es un día más”. Para Ñatta Pascual, cada 11 de septiembre es especial porque “todos llevamos los maestros en el corazón”.

Es docente jubilada, vive en Villa Lía y allí pasó la mayor parte de su vida. Comenzó a ejercer en octubre del año 1959 y su trayectoria por las escuelas de Areco marcó su vida para siempre. Decidió estudiar la profesión mientras cursaba la primaria y fue maestra en las Escuelas N° 12 ‘Ricardo Güiraldes’, N° 13 de Villa Lía y cumplió una breve suplencia en la N° 5.

Sin duda la escuela rural tiene su particularidad, y para Ñatta fue su formación más fuerte: “En el campo te hacés, o te hacés”. Durante tres años hacía 15 kilómetros a caballo para llegar hasta el lugar de trabajo, y eso logró enamorarla de su oficio, a tal punto que si hoy tuviera que elegir entre la ciudad o el campo, no hay nada que pensar; el campo ganó su corazón.

La relación con los alumnos también se vuelve particular: “eras parte de su vida y sus preocupaciones”, recordaba Ñatta. “Las familias me adoptaron y yo a ellas”; festejar los cumpleaños, verse los fines de semana si la lluvia lo impedía los días hábiles, se volvió habitual.

 

LA EDUCACIÓN DE HOY SEGÚN ÑATTA

“La veo distinta”. Para nuestra homenajeada, con el paso de los años “han cambiado los chicos y ha cambiado todo”. “Ahora hay computadoras y yo soy más del libro”, analizó Ñatta Pascual, pero entiende que hay ‘distintos modos y maneras de educar’.

El rol de los padres es fundamental: “Mitad educa la escuela, y mitad los padres”, aunque desde casa debería ser “la mayoría” y hoy “está desmejorada la construcción familiar” aseguró. “En cuatro u ocho horas el profesor no puede cambiar a un chico”, sino que este cambio “se produce en el hogar”, culminó.

 

Compartimos la palabra de Ñatta para este medio:

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