“El campo convoca a los artistas para pensar y resolver sus problemas”

En una experiencia que se considera hasta ahora sin precedentes, artistas arequeros fueron convocados para contribuir al equilibrio de una plantación de manzanos con sus espantapájaros,  creados en función de alejar bandadas de cotorras depredadoras pero también inaugurar un diálogo innovador con el campo.

Lo contó esta semana “Noticias”la artista  May Borovinsky: “En la estancia La Cinacina ya hace un par de años que estamos armando un laberinto vegetal hecho con 18 especies diferentes de plantas de bambú. Y este laberinto es como una plantilla, un ‘lie out’, una plataforma para que ocurran otras cosas. A nosotros nos gusta de laberinto agarrar el ‘lab’,  porque para nosotros  se convierte en laboratorio a la hora de ser generador de otros proyectos

“Cada artista trabajó con un estilo totalmente diferente y lo interesante fue también esto de trabajar con un objeto del imaginario colectivo”

Entonces” señaló, “lo que aparece es un hecho inédito, que  el campo convoca a los artistas para pensar y para resolver sus problemas. De esta manera como teníamos  al lado del laberinto 250 manzanos que eran atacados todos los años por las cotorras y entonces teníamos una cosecha pobre, decidimos que podíamos convocar a los artistas de San Antonio de Areco , que es el realmente un pueblo productor de artistas, tiene una Escuela de Arte, con lo cual  hay mucha creatividad,  convocarlos para ver cómo podían ellos solucionar este problema
De esta manera, continuó Borovinsky, “hicimos un laboratorio, nos reunimos por zoom en varias oportunidades, aparte recorrimos los manzanos, hicimos investigación acerca de cuestiones estéticas, cuestiones técnicas, biológicas, y definimos ciertas características que sería importante que los espantapájaros tengan. Nos encontramos un sábado entre nosotros y eso dio lugar para una jornada de trabajo maravillosa“.

El resultado, las obras que pueden apreciarse en las fotografías que compartimos, creadas por profesores y alumnos de la Escuela de Arte y que incorporaron sonido, movimiento, reflejos y color para frenar la plaga que azota a los manzanos todos los años pero que seguro brindarán una nueva perspectiva al predio. “Cada artista trabajó con un estilo totalmente diferente y lo interesante fue también esto de trabajar con un objeto del imaginario colectivo, concluyó May. “Todos sabemos cómo es un espantapájaros pero un artista puede tomar de ese espantapájaros solo ciertas cuestiones que le son funcionales tanto estética como técnicamente para hacer su trabajo

 

 

 

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