24 de marzo “Memoria, verdad y Justicia”: A 45 años del último golpe de Estado

Este año se cumple el 45 aniversario del último golpe de Estado que derrocó al gobierno constitucional de María Estela Martínez de Perón y dio comienzo a una dictadura que se extendió durante más de siete años donde comandó Jorge Rafael Videla.

Unas 1.025 personas fueron condenadas en la Argentina en los últimos años por haber cometido crímenes de lesa humanidad durante la última dictadura cívico militar entre 1976 y 1983. Así lo informó la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad, a cargo de la fiscal federal Ángeles Ramos.

Aquí en San Antonio de Areco habrá diversas actividades y el acto oficial por parte del municipio será a las 10 hs en el Espacio de la Memoria (Quetgles y Bolívar), previa entrega floral en el ex Colegio Nacional.

Un poco de historia:

El día en que iba a ser derrocada, María Estela Martínez de Perón se despertó agitada, tras pocas horas de sueño en la residencia de Olivos, y no se decidió a ir a la Casa Rosada hasta el mediodía. Los diarios del martes 23 de marzo de 1976 anunciaban la inminencia del fin de su mandato en un ambiente de debacle, sazonado por muertes violentas y negociaciones destinadas al fracaso.

Cuando, a las 12.25, el helicóptero presidencial se posó sobre la terraza de la Casa de Gobierno, los comandantes de las tres fuerzas armadas ya habían decidido que ese sería el ultimo día del gobierno constitucional. Estaba nublado, hacía 26 grados y empezaba una de las jornadas más dramáticas de la historia argentina.

El panorama: la policía había reprimido esa madrugada en La Plata un ataque en el que habían sido abatidos 14 personas de un grupo armado no identificado; un episodio confuso que elevó a 1799 la cifra oficial de muertos por atentados o enfrentamientos políticos desde la restauración democrática de 1973. En San Juan habían acribillado al jefe de la Policía Federal en la provincia. Y en Buenos Aires un comando del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) había asesinado de un escopetazo a Atilio Santillán, secretario general de la Federación Obrera Tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA).

A la 0.40 despegó en el Sikorsky de la Fuerza Aérea desde el techo de la Casa Rosada. Acompañaban a Isabel su secretario privado, Julio González; el edecán naval, Ernesto Diamante; el jefe de la custodia, Rafael Luisi, y el policía Mariano Troncoso. Hacía 18 grados y una suave brisa la obligó a acomodarse el cabello.

Los pilotos del helicóptero -oficiales de la Aeronáutica- tenían la orden de desviarse a Aeroparque.

Los esperaban el general José Villarreal, el contralmirante Pedro Santamaría y el brigadier Basilio Lami Dozo, designados para la primera misión oficial del denominado Proceso de Reconstrucción Nacional.

“Hay un desperfecto. Tenemos que desviarnos”, dijo un piloto. A la 0.50, la nave bajó en la zona militar del Aeroparque y el jefe de la estación invitó a la Presidenta a su despacho. Un grupo de francotiradores seguía la escena a corta distancia.

Apenas entró en la sala, Villarreal le informó que estaba detenida y que las Fuerzas Armadas se harían cargo del gobierno. Isabel Perón intentó una tibia defensa, pero pronto se resignó a su destino de cárcel, al que cinco años más tarde sumaría el exilio, a la postre definitivo, en España.

El golpe estaba dado.

Aporte: Página12 y La Nación

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